Jueves, 02 de febrero de 2006
Increíble. Trasteando con Google he encontrado una de las pruebas que realicé en mis (tristes) inicios como blogger. Y me he encontrado con un post que no está mal y que en cierto modo mantiene su actualidad. Data de febrero o marzo de 2004 (hace ya 2 años), y helo aquí:
Ya se quejaba hace años, en nuestra incipiente democracia, Jesús Ibáñez: "Las encuestas inciden retroactivamente en las prácticas políticas. Ya no se trata de ganar para realizar un programa de gobierno; el programa de gobierno está calculado para ganar; lo importante es ganar, el poder por el poder. Un buen político es el que se pliega a lo que los resultados de las encuestas dictan, el que carece de voluntad política" [El País, 3 de octubre de 1982, "Las encuestas electorales: un sujetador para sujetar a los sujetos"]. Hoy esa crítica está desfasada por inocente, por obvia, por referirse a una actividad naturalizada: pero no sólo por los políticos profesionales, sino también por la gente de a pie, por nosotros, y por supuesto, también por los medios de comunicación.
Hoy, las palabras de los políticos, que amablemente nos transmiten nuestros medios de comunicación, dan por hecho que la realidad electoral es ésa: tenemos que ganar las elecciones como sea, para ello hemos de tomarle el pulso a la opinión pública, ¿que sus tres mayores preocupaciones son el terrorismo, el paro y el precio de la vivienda?, pues prometemos acciones generales contra esos males ("¡Vamos a reducir el paro!", nos gritan. Muy bien, ¿pero cómo?, ¿cuáles van a ser vuestras medidas económicas concretas y reales?; "¡Vamos a luchar contra el terrorismo!", exclaman. Perfecto, ¿pero entonces por qué no detenéis a los dirigentes de ETA cuando supisteis dónde, cuándo y cómo se iban a reunir con Carod?), sin más explicaciones, les damos un par de gritos, subimos el volumen de la música, y ellos aplauden como locos, y luego sacamos en la tele a nuestro líder victorioso rodeado de una multitud que enarbola banderitas, y ale, ya tenemos media campaña hecha. Pero surge un problema, resulta que el otro partido realiza unas promesas que, aunque diferentes en la forma, son esencialmente las mismas que las nuestras, las que las encuestas nos muestran que son las preocupaciones de la gente, de nuestros votantes. Muy bien, pues a criticar ("¡Ellos pactan con los que quieren romper a España!", les gritaremos, pero no les recordaremos que a nosotros, para poder gobernar en nuestra primera legislatura, nos faltó tiempo para pactar con los nacionalistas); pero, mierda, ¡ellos también sacan nuestros trapos sucios! (y mira que, como buen partido en el poder, tenemos muchos, ¡y muy sucios!). Nada, nada, nosotros les decimos que lo que quieren es cambiar de tema y no hablar de que sus amigos tienen encuentros con los terroristas. ¡Y ya está!, ¿qué importa que apoyáramos directamente una guerra justificándola en informes falsos y mentiras?, ¿qué importa que no supiéramos gestionar el que un cascado petrolero se acercara a las costas de Nuestra España y todo acabara en un tremendo desastre ecológico, económico y social?, ¿qué más da que hayamos construído el AVE Madrid-Barcelona con varios meses de retraso, con un coste mayor del proyectado, con una velocidad muy inferior a la alcanzable, con un trazado rechazado por el Colegio de Geólogos de Aragón (¡qué sabrán ellos!), y que ni siquiera llegue a Barcelona?, ¿qué más da que el 45 por cien de los gastos de Fomento (más de 300 mil euros) en arte fueran compras a la galería de la nueva novia del entonces señor ministro?, ¿qué tendrá que ver que las autopistas de pago que ahora circunvalan Madrid se hayan construído sobre terrenos expropiados a precio de ganga y vendidos a nuestros amiguitos Floren y demás?, ¿qué importa que, precisamente, el paro y el boom de los precios de la vivienda sean consecuencia de nuestra política de liberalización, desregulación y privatización económicas?, ¿qué más da si...?-- perdone que le interrumpa, señor político, ¿pero es que la gente, nuestros votantes, no se van a dar cuenta de todo ello?. ¡Pero si eso es lo mejor de todo!, la gente no sólo sabe que esto funciona así (los medios de comunicación se lo recuerdan explícitamente: "Buscando el voto joven, el Partido Popular...", "Como clara estrategia electoral, se han rebajado los tipos de interés...", "Ahora que se acercan las elecciones, el Partido Socialista ha vuelto a sacar el asunto de la Guerra de Iraq..."), sino que el que sepa jugar mejor con estas reglas y logre echar más mierda sobre el otro partido y construir su programa sobre el más alto tótem de mentiras, ¡ése será sin duda el partido más votado!, y ése, querida conciencia, sea como sea, ése tenemos que ser nosotros.
Por Chemi | Política | Comentarios (0) | Referencias (0)
De todo un poco menos de literatura (si es que algo así es posible)
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