Lunes, 20 de marzo de 2006
Para dar un poco de vida a este weblog hasta que pueda actualizarlo con nuevos contenidos, re-publico este texto que ya vio la luz en Kahos hace casi dos años.
Los medios de comunicación de masas de nuestras sociedades no son, en realidad, democráticos.
Representan, sin duda, un poder (seguramente el principal poder en el actual escenario de nuestras sociedades), y no son un poder que pertenezca al demos, al pueblo, a la población, a la gente de la calle, a ti, a mí. Están en manos (en unas pocas manos) de grandes corporaciones empresariales que, en muchas ocasiones, conforman enormes entramados transversales que enlazan con grupos de poder políticos, económicos o -incluso- religiosos. No representan a la población. No responden a intereses democráticos, “civiles”, sino meramente comerciales y económicos. No se dirigen a la población, sino a la audiencia, un complejo ente formado por los consumidores potenciales que en cada momento están expuestos al medio en cuestión. No son, por tanto, democráticos.
La realidad social que los medios de comunicación de masas nos presentan carece, en consecuencia, de valor democrático, no es democrática sino partidista, parcial y profundamente interesada. Los intereses económicos subyacentes a la labor de los medios vician de raíz toda la actividad de éstos.
Una misma información, puede ser presentada de múltiples formas, con implicaciones tanto positivas como negativas, mediante una u otra interpretación, uno u otro tono de voz, a través de la elección de uno u otro término en su contextualización (mediante una u otra contextualización en general), según el lugar que ocupe dentro del informativo (y según a qué información siga y a cuál anteceda)... y ello a gusto del periodista que decide cómo se va a presentar tal información; toda forma de presentar cualquier información está inevitablemente sesgada por el que la emite, el que recoge, el que le da forma y el que la publica: esto es algo inherente a la comunicación mediática, a la comunicación humana en general. Y cuando el interés de fondo que mueve a un medio es el puramente económico o comercial, la imparcialidad es la primera víctima.
Entonces, los medios de comunicación de masas no son realmente representativos de la realidad social de la que todos formamos parte, sino que nos presentan siempre una visión interesada, no dan cuenta de la realidad con imparcialidad, con justicia, con corrección, no informan desde un punto de vista democrático.
Nadie puede ser imparcial, hay que entender la imparcialidad como una tendencia, una meta a conseguir, un camino por el que se transcurre si no se atiende a intereses concretos que puedan tergiversar significativamente la realidad social de la gente, del demos.
A través de los media sólo accedemos a algunos puntos de vista muy concretos sobre el mundo, a unas pocas perspectivas que, aunque divergentes en algunos aspectos, coinciden en el interés primario, el económico.
La blogosfera, tomada en su conjunto y siguiendo las características que acabo de nombrar, representaría un medio de comunicación -en principio- opuesto, contrario a los grandes media.
Es cierto que también adolece de algunos “defectos” compartidos con la comunicación mediática tradicional, puesto que cada blog está inevitablemente -y cuánto- sesgado y constituye una emisión parcial e individual pero esto es condición inevitable de toda comunicación humana; y la blogosfera cuenta además con dos importantes aspectos a su favor. En primer lugar, la práctica totalidad de los blogs no parten de intereses económicos o comerciales, lo que libera a sus autores de las garras del partidismo y de la parciaildad interesada, permitiéndoles asimismo entrar en cualquier tema y contar las cosas tal y como ellos las perciben, sin más preocupación. Y en segundo lugar, hoy en día una gran cantidad de gente es capaz de crear y mantener un blog (aunque es verdad -lo que aún supone un grave defecto- que en gran medida se trata de gente más o menos joven y de recursos -educativos y socioeconómicos- lo suficientemente elevados como para acceder con soltura a las nuevas tecnologías), ya sea individual o colectivamente, lo que da realidad al derecho a la libertad de expresión, derecho que no se ve del todo materializado (no se nos da a todos “voz pública”) a través de los medios de comunicación tradicionales.
Es decir, la blogosfera en su conjunto supone un gran medio de comunicación en el que una gran parte de la población puede participar como autor además de como público, implicando por ello un enorme potencial democratizador de la comunicación. Cada persona tiene a su disposición la posibilidad de convertirse en autor mediático, de contar su versión, de transmitir la información que desee, sus reflexiones, ideas, creaciones, contando además con una cantidad enorme de público potencial. Y en el sentido de que tal posibilidad se abre -en principio- a cualquier persona, esto representa un gran avance democrático para la comunicación social.
De esta forma, se encuentran a la disposición del público multitud de puntos de vista, de perspectivas, desde los que abordar todo tipo de informaciones, lo que resulta en una comunicación democrática, en la que además el público puede colaborar como co-autor mediante los comentarios y los trackbacks, estableciendo una comunicación en dos sentidos, imposible a ese nivel en los medios tradicionales.
Y aún más, los blogs también posibilitan información de primera mano en tiempo real sobre todo tipo de acontecimientos (como por ejemplo en los graves atentados del pasado 11 de marzo), de los cuales se puede hablar desde dentro y con más libertad de la que tienen los grandes media.
Una cuestión importante, sin embargo, es la recepción de los contenidos. Nadie puede leer a diario un número muy elevado de blogs, se suele acabar consultando un círculo más o menos abierto de bitácoras, en las que se puede acabar participando como comentarista, a las que se enlaza desde el propio blog en el caso de que se sea también autor, y con las que se puede acabar conformando una especie de “comunidad semiabierta” en relación a un cierto número de bitácoras compartidas. Ello supondría una cierta endogamia que podría acabar por restarle valor democrático al fenómeno de los blogs, ya que entonces la comunicación podría volver a centrarse en tan sólo unos determinados puntos de vista.
Un papel importante aquí lo tienen los “buscadores de posts”, que -cual pequeños Googles- deberían poder encontrar posts relacionados con la búsqueda dentro de toda la blogosfera. Lo perfecto sería que las mismas comunidades o portales de weblogs integraran un buscador de posts, o que se creara un gran buscador que fuera realmente efectivo en toda la blogosfera (al que se le pudiera indicar que buscara en la blogosfera hispana, en la anglófona, en toda ella…). De esta forma, contaríamos con una útil ventana a la hora de buscar información concreta en la blogosfera, para contrastarla con la información “oficial” ofrecida por los medios tradicionales.
En definitiva, el fenómeno blog cuenta con un gran potencial para que la comunicación y la información sean más libres y democráticas de lo que lo son en los medios de comunicación tradicionales, y ello supone una bocanada de aire fresco dentro de nuestro entorno comunicativo social, rígidamente instituído en unos medios de comunicación que hacen de portavoces oficiales de la realidad, otorgando voz o silencio según sus preferencias e intereses concretos a los diferentes acontecimientos de nuestra realidad social.
Por Chemi | Blogs | Comentarios (1) | Referencias (0)
Joder, puto blog y posts invisibles. Pues aunque obvios, evidentes, no están mal.
Londres, 14 de noviembre de 2006... intentando emborracharme. Y por supuesto sin conseguirlo. O al menos sin conseguirlo del todo.
Chemi | 15-11-2006 00:43:11
De todo un poco menos de literatura (si es que algo así es posible)
Diseñado por Studio.st
En línea gracias a Bitacoras.com